Historía de las Lentillas

En 2012, había 34 millones de estadounidenses y 71 millones de personas en todo el mundo que usaban los insertos de película delgada conocidos como lentes de contacto sobre sus ojos para alguna forma de mejora de la visión, según la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos.

Alrededor del 80 por ciento de los que usan lentes de contacto de forma regular prefieren la variedad de lentes blandas que sólo ha estado disponible en Estados Unidos durante las últimas décadas.

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Sin embargo, la historia de las lentes de contacto se remonta a más de 500 años atrás e involucra a algunas personas cuyos diversos logros se extienden más allá del mundo de la optometría y han ayudado a dar forma a la cultura occidental tal como la conocemos.

Pero la evolución y la investigación no cesan de sorprendernos, y estamos notando un aumento en las lentes de contacto que incluyen componentes electrónicos que pueden cambiar el color del iris del ojo de quien se la pone, proporcionar una mejor corrección de la visión o incluso proyectar texto e imágenes directamente sobre el ojo del usuario.

La historia del desarrollo de las lentillas desde su concepción en los inicios del siglo XVI muestra cómo una innovación puede perfeccionarse a lo largo de los siglos para convertirse en una herramienta útil para ayudar a mas del 50% de las personas que necesitan corregir su vista, y que antes no les quedaba más remedio que el uso de gafas con cristales correctivos.

Leonardo Da Vinci: su influencia en las Lentillas

Cualquier historia sobre innovación que comience con Leonardo da Vinci es digna de ser contada, y el hecho de que el gran filósofo francés René Descartes también desempeñe un papel protagonista en la historia de las lentillas hace que esta historia de innovación sea aún más interesante.

Lo que en nuestros días conocemos como gafas, anteojos para nuestros antepasados, que se usaban para corregir los problemas de visión aparecieron hacia 1400, poco antes del nacimiento de Leonardo en 1452 quien postuló por primera vez que las capacidades de refracción de la córnea, o flexión de la luz, podían alterarse colocando el ojo dentro de un vaso lleno de agua.

Esta teoría, presentada en la publicación de Da Vinci 1508 «El Código del Ojo», Manual D, fue la primera en reconocer que la calidad refractiva de la córnea humana podía ser manipulada.

Las primeras versiones de este concepto de visión correctiva, que típicamente requería sumergir los ojos en el agua contenida en un vaso, eran realmente complicadas de aplicar en la práctica.

Leonardo describió dos aplicaciones de su descubrimiento, una un tazón de vidrio lleno de agua en el que una persona podía hundir su cara, y la otra un hemisferio de vidrio lleno de agua que se llevaba directamente sobre el ojo (curiosamente con el principio básico de las lentillas de hoy).

Rene Descartes y las Lentillas

Al igual que el tornillo aéreo de Da Vinci, que presagiaba el desarrollo del helicóptero moderno, sus gafas de agua servirían de base para desarrollos innovadores que tendrían lugar muchas generaciones en el futuro.

Los siguientes pasos tentativos hacia el desarrollo de las lentes de contacto modernas tendrían lugar durante la década de 1630 por otro hombre ampliamente considerado como una de las mentes más grandes de su siglo.

René Descartes, el filósofo francés que dio al mundo la duda cartesiana y la frase «Pienso, luego existo», publicó un tratado médico en 1636 en el que concibió una lente colocada directamente sobre el ojo. Conectado a la lente había un tubo largo lleno de agua, desarrollando los conceptos anteriormente expuestos por Leonardo basados en el agua.

Con la lente de Descartes también había problemas prácticos, ya que el tubo de vidrio que sujetaba el agua impedía que el usuario pudiera parpadear. Descartes fue el primero en darse cuenta de que la córnea del ojo era el único sitio del ojo donde la manipulación refractiva de la luz era útil para la corrección de la visión.

En el momento en que se presentó a la comunidad científica una lente que podía ser usada directamente sobre el ojo por un período de tiempo, el agua fue dejada fuera de la ecuación y se desarrolló la primera lentilla de vidrio como tal, que permanecía dentro del ojo, pegada a la cornea.

Si esto le suena como realmente incómodo tiene toda la razón. Los insertos de lentes de vidrio fueron construidos para cubrir tanto la córnea como la esclerótica, evitando que los ojos recibieran el oxígeno que necesitan para respirar,  resultando como consecuencia una importante  hinchazón de la córnea.

Los primeros modelos de lentes de contacto de vidrio eran francamente dolorosos e incomodos para los usuarios, ya que a partir de los primeros 30 minutos de llevarlas en el ojo se hacían realmente inviables.

Herschel, Fick y Kalt

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El físico británico John Herschel también investigó en este mismo sentido, cuando en 1827  propuso corregir una córnea irregular mediante el uso de una cápsula de vidrio llena de gelatina animal.

Pero cuando realmente las lentes de vidrio se pudieron fabricar para que coincidieran con la curvatura natural del ojo fue hacia 1880, momento en el cual se empieza a pensar seriamente en que esta puede ser una solución factible para la correccion de los problemas visuales de una forma cómoda y al menos aguantable. No obstante, podemos decir que las primeras lentes de contacto verdaderas fueron creadas por el físico suizo A.E. Fick en 1888, cuando el fabricante de lentes fabricó un segmento de vidrio esférico para la corrección de los errores refractivos en los ojos de sus primeros clientes.

Ese mismo año, el óptico francés Eduoard Kalt también creó lentes de vidrio más cómodas y usables para corregir los problemas de visión derivados de la córnea.

Pero las primeras lentillas de vidrio no sólo cortaban el flujo de oxígeno a los ojos, lo cual era realmente una incomdidad, sino que además eran demasiado pesadas para acoplarse encima del ojo y el cristal se veía afectado por las lágrimas. Además, el vidrio tiene una fragilidad real que lo convierte en una propuesta realmente arriesgada para usar directamente sobre el ojo.

Lentes Duras de Polimetilmetacrilato PMMA

En la década de 1930 se fabricaron las primeras lentes de contacto con materiales plásticos, lo que permitió una mayor flexibilidad y durabilidad pudiendo permanecer sobre la córnea del usuario durante un período de tiempo más largo.

En 1936, tanto el optometrista estadounidense como la empresa química Rohm and Haas, con sede en Filadelfia, fabricaron lentes escleróticas que incorporaban elementos de plástico en las típicas lentes de vidrio.

De esta manera, en 1938, las lentes totalmente plásticas se empezaron a fabricar con un nuevo material conocido como polimetilmetacrilato (PMMA). El PMMA era mucho más fácil de modelar en la forma adecuada que el vidrio, era increíblemente delgado y mucho más seguro de usar.

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Una década después de la incorporación de los materiales plásticos en las lentes de contacto, el técnico óptico estadounidense Kevin Tuohy desarrolló una mejora en el diseño que se remonta a los primeros días de la tecnología de las lentes de contacto.

En 1948, Tuohy trabajó con una lente esclerótica de plástico que había reducido lo suficiente de su plástico periférico como para cubrir sólo la córnea, aproximándose mucho a aspectos del diseño de Descartes de siglos atrás.

Esto proporcionó la cantidad requerida de corrección de la visión sin cubrir ningún área de la esclerótica, por lo que el ojo se oxigenaba lo suficiente como para no resultar incómoda y poderla usar por periodos de tiempo mucho más prolongados.

Lentes Blandas de Hidrogel (Hidroxietilmetacrilato HEMA)

Pero con el paso de los años, las deficiencias del material plástico de PMMA comenzaron a hacerse evidentes. Al igual que el vidrio, el PMMA no es lo suficientemente permeable al aire, lo que dificultaba la administración de la cantidad adecuada de oxígeno a los ojos del usuario y creaba una gran incomodidad con el paso del tiempo.

La siguiente generación de lentes de contacto se construiría a partir de un material conocido como hidroxietilmetacrilato (HEMA), el primer tipo de plástico hidrofílico conocido como «hidrogel» creado para su uso con lentes de contacto.

El material plástico HEMA fue desarrollado en 1958 por el químico checoslovaco Otto Wichterle. Cuando se dio cuenta de que HEMA era un plástico capaz de retener la humedad, concibió un uso para HEMA en la fabricación de lentes de contacto.

Los hidrogeles pueden absorber entre 85 y 90 por ciento de su peso en agua, volviéndose más suaves y flexibles a medida que lo hacen. La incorporación generalizada de HEMA en las lentes de contacto requirió el desarrollo de un proceso de fabricación completamente nuevo, conocido como «spin casting». Wichterle innovó el primer proceso de spin casting con el uso de un motor de fonógrafo y piezas de un juego de Erector infantil para moldear el plástico en la forma adecuada.

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Su tecnología fue patentada a principios de los años 70 por Bausch & Lomb, que introdujo las lentes de hidrogel en el mercado estadounidense por primera vez.

INNOVACION

Como hemos señalado, la innovación en las tecnologías de lentes de contacto sigue dando sus frutos según las solicitudes de patente de la Oficina de Patentes y Marcas Registradas de los Estados Unidos.

Junto con las lentes de contacto desechables diarias, los consumidores estadounidenses también pueden elegir entre variedades de uso prolongado, algunas de las cuales se pueden usar hasta 30 días sin causar irritación.

Muchos eligen usar lentes blandas hechas de hidrogeles pero permeables a los gases rígidos, que son menos flexibles que los hidrogeles pero son más duraderas y dan como resultado una visión más nítida.

A medida que las lentes de contacto sigan incorporando tecnologías electrónicas más sofisticadas, es probable que veamos muchas más aplicaciones de las lentes de contacto más allá de sus aplicaciones actuales, como una solución principalmente para problemas ópticos en pacientes con optometría.

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